El celo en las hembras

El celo es el periodo durante el cual las perras y las gatas están receptivas a la monta. En el tiempo que dura el celo, el organismo experimenta una serie de cambios hormonales que se van a manifestar físicamente y en su forma de comportarse.

¿Cómo funciona el celo en perras y gatas?

Suelen tener 1 o 2 celos al año y dependiendo de la raza tienen su primer celo entre los 6 y 12 meses de edad pudiendo iniciarse en cualquier época del año.

En general las razas pequeñas suelen llegar a su tamaño adulto antes que las razas grandes por lo que tienen su primer celo antes.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, sobre todo en el caso de cachorros, pueden sufrir “celos silenciosos” y pasar el celo sin que el propietario se de cuenta ya que no manifiestan apenas cambios físicos.

¿Mi perra tiene el celo? ¿Mi gata tiene el celo?

El celo en las perras

Síntomas del celo en perras

Los síntomas de celo en hembras se basan en un aumento de tamaño de la zona genital , mayor cantidad de pipis y presencia de sangre en la primera fase del celo.

Durante este tiempo, la hembra va a atraer a los machos pero rechazará la monta. En el momento en que deje de sangrar será cuando la perra es receptiva a la monta. También podemos ver cambios en su comportamiento como por ejemplo que se muestre más cariñosa de lo normal y pida más atención al propietario.

Fases del celo en perras

El celo de las perras se divide en 4 fases: proestro, estro, diestro y anestro.

La primera fase del celo (proestro) se caracteriza por un aumento del tamaño de la vulva por efecto de los estrógenos. También podremos observar descarga sanguinolenta. Nuestra perrita durante esta fase puede orinar más de lo normal, este acto tiene una explicación ya que servirá para ir esparciendo sus feromonas presentes en esa descarga vaginal con el fin de atraer a los machos. En esta fase no estará receptiva a la monta por lo que su comportamiento con otros machos es de rechazo incluso se puede mostrarse más agresiva de lo normal frente a otros perros.

Una vez esa descarga vaginal disminuye empieza el estro, etapa en la cual la hembra sí es receptiva a la monta. La duración es de 5 a 10 días aproximadamente. Debemos tener cuidado si dejamos a nuestra perrita suelta ya que en este período si la monta un macho puede quedarse preñada. Esta fase termina cuando la hembra deja de estar receptiva al macho. La vulva se desinflama y desaparece la secreción vaginal.

Una vez ya se ha producido la evolución, la siguiente fase es el diestro. En esta etapa, si no se ha producido la gestación habrá un periodo de reposo hasta el siguiente celo.

En este período nuestra perrita puede sufrir una pseudogestación o más conocido como “embarazo psicológico”. Esto se debe al efecto de la progesterona, las perritas que padecen un embarazo psicológico pueden tener un cambio de comportamiento, se suelen mostrar más cariñosas y adquirir hábitos como por ejemplo tratar a sus peluches como si fueran sus cachorros.

También se observará un inflamación de todas las mamas e incluso pueden llegar a producir leche.

Normalmente el embarazo psicológico suele desaparecer por sí mismo pero en ciertas ocasiones puede requerir medicación por lo que es aconsejable acudir al veterinario.

También es en esta etapa donde podría producirse una piometra. La piometra es una infección del útero, es decir, el útero se llena de pus y puede producir graves consecuencias en nuestra mascota.

Nuestra perrita presentará fiebre, secreciones vaginales purulentas, disminución del apetito y poliuria/polidipsia. En casos más avanzados puede incluso ocasionar la muerte en cuestión de pocos días por lo que es una urgencia veterinaria.

El anestro es la época de inactividad sexual que durará aproximadamente 75 días hasta que vuelva a entrar en celo.

El celo en las gatas

Al contrario que las perras, las gatas entran en celo varias veces al año. Normalmente entran en celo cuando empieza alargarse el día, es decir, a partir de la primavera y su duración se establece aproximadamente hasta otoño. En esta etapa podemos ver que la gatita entra en celo cada 2-3 semanas.

Hay que tener en cuenta que el fotoperiodo afecta sobre todo a gatas callejeras, en el caso de las gatas indoor pueden tener celos durante todo el año debido a que siempre tienen una buena alimentación y luz artificial.

Otro dato curioso es que las gatas tienen ovulación inducida, es decir, únicamente ovulan si son montadas por un macho por lo que no tendrán los síntomas típicos del celo como ocurre en las perras.

En el caso de las gatas no presentan descarga vaginal ni inflamación a nivel de la vulva y las mamas pero sí observaremos cambios en su comportamiento.

En los días que las gatas entran en celo se suelen mostrar más cariñosas y piden la atención del propietario más a menudo de lo normal. Suelen maullar de una forma distinta y vocalizar de una forma que pueda llegar a resultar molesta para quien convive con ellas.

Falsos mitos sobre el celo

  • La gestación NO mejora la salud de las hembras ni previene enfermedades. La creencia que perras y gatas deben tener por lo menos una camada en su vida para no desarrollar enfermedades es totalmente falsa. La gestación no mejora para nada la salud del animal. Por el contrario, al esterilizarlas a una edad temprana evitamos en gran medida el desarrollo de tumores mamarios e infecciones de matriz. También evitaremos posibles embarazos psicológicos.
  • NO hay evidencia científica que haya que esperar al primer celo para la esterilización.
  • NO cambiará su comportamiento. En machos lo que ocurre es que se corrigen conductas relacionadas con la testosterona como es el marcaje, la territorialidad y la dominancia con otros machos. Por lo cual, el cambio es a positivo ya que el animal no va a cambiar su carácter sino va a dejar de hacer estas conductas que nos pudieran ocasionar problemas a la larga.
  • Las hembras esterilizadas en edades tempranas NO dejan de crecer.

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